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Doblando la esquina

… termina un año. Hoy por la mañana, me descubrí pensando que el año que inicia abriría también una nueva década de mi anuario… falso sería decir que no sentí nada. Quizás más melancolía y silencio que otra cosa. Un espíritu callado y pensativo, observador de lo venidero… de cierta forma en calma por momentos, impaciente y agresivo en otros. Quiero que las cosas sucedan, y me falta paciencia para encontrar el encanto de su caminar tranquilo.

He oído hablar de listas y listas de lo que debe hacer y dejar de hacerse al iniciar esta década, enumeración de cosas que van desde la salud, el trabajo, los coches, los sueldos,  la gente, la familia, la escuela, la no-escuela, los viajes, los escritos… y al final sólo quedan los mitos. ¿Quién puede asegurar las palabras y el silencio en un espacio de tiempo?

Hoy el cielo (después de todo) me mira desde otra ventana, al fin me mira desde una ventana que en verdad es ventana y no sólo un escaparate a un pasillo que se pierde entre el vaivén de tacones y trajes. Ese es quizás ya un gran regalo, mirar el cielo cada mañana. Saber que el sol sale y descansa en lo cotidiano.

El andar se vuelve solitario, y como diría una amiga, es un estilo de vida solitario… pocos lo entienden. Vivir rodeada de palabras, de escritos, de páginas imponentemente blancas, de libros, de cosas que pensar y escribir. No espero que lo comprendan del todo, algo que a mi misma me cuesta trabajo terminar de dilucidar, pero en gran parte es eso, trae luz a mi alma desde un cosmos que tranquiliza mi espíritu. Quizás sólo espero que lo acepten sólo algunos, en realidad sólo muy pocos.

De cierta forma, me reconozco Garrik en cada paso, a veces más cercano, a veces sólo desde el umbral de alguna ventana o desde la mirada de alguien más.

Es también tiempo de agradecer, a algunos en especial:

  • …por  estar juntos, compartir y crecer; por el tesoro de sabernos juntos; por  los amaneceres en la Sierra Gorda; por viajes relámpagos a otros conocimientos y otros paisajes; por tus sonrisas traviesas y tus abrazos que me envuelven para seguir adelante
  • …por tu sabio consejo siempre; por tu amistad y cariño sincero; por la confianza siempre en mí y en mi trabajo; por el ejemplo de la dedicación y entrega al estudio y al escribir; por tu calidez humana que siempre me admira y me sorprende
  • …por ser guía e inspiración, de forma callada y distante; por el amor constante a pesar de mi espíritu siempre crítico y rebelde
  • …por las tardes de espacio, palabras y silencios en tu cabaña; por tu amistad y tu guía
  • …por su amistad siempre sincera; por las llamadas por teléfono y las reuniones improvisadas; por el compartir momentos grandes y especiales para vos; por las charlas de café siempre inconclusas; por las memorias, distantes y aun así presentes
  • …por su confianza en planes y proyectos por develar

Los quiero…

P.B.

Hoy

…estoy melancólicamente triste, triste en mi y sin la totalidad de mi…

Intento sacudirme  con palabras a esta vieja sombra que tenía rato de no ver sujeta a mis pies.

Supongo que es porque me he detenido un poco a asomarme por el ravillo del ojo lo que ha quedado atrás…

P.B.

Tanto tiempo…

…y se siguen imponiendo con toda su investidura, completa, me atravieza; es más el tiempo mismo que les acompaña que el que yo recuerdo a su lado. Soy tan sólo un suspiro que se disuelve entre sus manos tratando de entretejer algo que raras veces termina por bien definirse.

Para mí, ha sido un rato, no mucho, jamás demasiado; quizás me reconozco a mi misma como ese suspiro que trata de encontrar su propio aliento en ustedes, al  tiempo que su silueta permanece hierática, mirándome.

Les admiro y les respeto, casi siempre, casi… Por momentos, cuando se esconden, cuando huyen, les desprecio silenciosamente en ese cuarto en donde rumio mis pensamientos amorfos, para darme cuenta que en realidad es más bien una clase de desprecio a mi misma por no poder estar con ustedes, por no saber ser con ustedes.

Sagradas ustedes que son sin nosotros, que nos usan para nombrarles pero que permanecen aún al irnos. Desdichados nosotros que intentamos acercarnos y develar en clara luz la oscuridad del vaiven de letras y espacios

P.B.

Kind of… lonely?

Wittgenstein tenía razón al decir que las palabras caían en juegos de lenguajen los que a veces no logramos comprender del todo lo que la otra persona nos está diciendo, puesto que, cabe la posibilidad de que no estemos refiriéndomes a la misma cosa. Si además de estos juegos del lenguaje, agregamos que para que nos podamos comprender debe existir la voluntad de escucha al otro, pues entonces vemos que la tarea es mucho más complicada de lo que imaginamos al principio.

Hoy, una vez más, constato, que esta voluntad de escucha es quizá el primer paso y el más difícil en la comprensión por el otro (y por mi mismo). Es difícil querer arrojarse a la incertidumbre de reconocer que no se poseé una verdad absoluta de las cosas, mientras en el día a día constatamos que esa verdad a través de la cual concebimos el mundo funciona… quizás no bien del todo, quizás sólo para algunos cuantos, quizás sólo para mi y los míos… pero funciona; ¿qué sentido tendría cuestionarla?

En silencio… pienso que jamás encontraremos una respuesta absoluta del mundo, pero tal parece que preferimos cambiar nuestra capacidad de asombro por una certeza que no nos abandone en el desierto de la incertidumbre de un cuestionamiento constante.

Es más fácil ir siempre junto al río… flotar de muertito, que atreverse a nadar.

P.B.

…un poco más lista, si fuera especial, si fuera de revista… tendría el valor de cruzar el vagón y preguntarte quién eres…

Así empieza una canción que usé el semestre pasado en una de mis clases de ética como un intento (más  que un intento, quizás como un grito armónicamente desesperado) de acercar una reflexión por el otro de una forma que mis alumnos pudieran sentir cercana a ellos… Hoy trato de convencer a más de uno que la filosofía y los estudios humanísticos tienen que ver con el mundo que hoy nos envuelve y nos atravieza.

Generalmente, me enterco en creer que así es; pero hay días en que se vuelve más complicado convencer que las humanidades tienen su importancia y su trascendencia, más allá de cosas estrictamente contables y sonantes.

Quizás si fuera un poco más guapa… y un poco más lista….

PB.

Creo que pocas veces me  he detenido a pensar en el rojo, en la luz de este tono… hace algún tiempo las luces rojas significaban el tiempo exacto para robarle un beso a alguien. Esta vez, adquirió una memoria más en mi… ver un coche que amenaza con detenerse incrustándose en mi puerta (y por qué no pensarlo, en mi cuerpo), justo cuando la luz roja ha transitado a verde frente a mis ojos… no es una de las memorias más tranquilas que me han pasado, debo decir.

Románticamente algunos dicen que en esos momentos ves pasar tu vida en instantes… yo sólo ví pasar una frase frente a mi “¡ya valió!” seguida de un “¡pero estabas en rojo!”. Un tirón que jamás sentí, un impacto que jamás escuché… después de eso, toda la furia y el estrés acumulado de la semana de trabajo estallaron… reclamando algo que se antoja absurdo, el respeto a una pequeña, finísima luz roja que tintineaba sobre el toldo de mi auto.

Yo gritando, mi interlocutora nerviosa pedía que me calmara; pero más que de enojo, gritaba de miedo, gritaba porque algo en mí no entendía del todo lo que había pasado y estaba asustada… porque en ese instante comprendí la distinción que hace Kohlberg al hablar de distintos niveles de su teoría del desarrollo de la conciencia moral; gritaba porque comprendí que esa luz roja significaba algo para mi, una utopía en mi: el cuidado por el otro. Comprendí que ese encadeniamiento entre luces verdes, amarillos y rojos lleva en sí mismo la confianza que depositamos entre nosotros del cuidado de nosotros mismos… Comprendí que, al pasarte la luz, no sólo van los intereses de llegar rápida-furiosamente a cualquier destino, también va la indiferencia hacia el otro.

Es cierto, me sentí vulnerable, fragil ante las decisiones que toma alguien más y que irremediablemente me golpean, me sacuden, me sacan de balance… Aún hay un poco de esperanza; después del choque una plática tranquila, nerviosismo compartido, miedo respirado y suspirado en una misma acera por dos corazones distintos (bueno, por tres más bien, porque junto a ella viajaba su hermano). Quizás haya quedado algo… un indicio, un recuerdo, una memoria… que por pequeña y diminuta que sea, nos devuelva la importancia de una luz roja.

PB.

Pd. Daños colaterales: coche en el taller, una semana; uso de collarín, una semana; analgésicos y desinflamantes, dos semanas; la conciencia de ver a los amigos, a tu pareja y la luz del día, un amanecer más que se agradece y sí, en verdad  que no tiene precio.

Tengo ya un rato rumiando las palabras en mi mente, ¿cuánto tiempo?, bastante, ¿suficiente? Lo dudo, de ser asì tendría las palabras en la punta de mis dedos y saldrían despedidas sin tanto depende de un cuenta gotas.

Tengo el espíritu callado de otros tiempos, vislumbro en los reflejos de otros ojos parte de recuerdos de antaño. ¿Impaciencia? Tal vez, mucha, demasiada, sì… demasiada.

Trato de encontrar la combinación perfecta, el equilibrio que traiga paz en el devenir incesante ente espacios y letras, voz y silencio, entre tú, yo, el espacio, el tiempo y un nosotros

Sólo apareces tú para decirme que nunca llegará el momento perfecto para hacer, decir o sentir, que ese momento es cada instante que se nos diluye entre los dedos. Miro tus ojos y sé que es cierto, pero aun así hay veces, que tengo     M I E D O

Dicen que el hombre es una pequeña convención de demonios; tal vez es que todavía no encuentro la forma de cómo lidiar con los míos.

En estado distante

Hoy amanecí con el espíritu distante

lejos de las palabras y mis libros

sin encontrar el camino a mis escritos

con el pensamiento disperso

incluso distiante de ti aunque te tenga a un lado

Lo más cercano son la combinación de silencio y música

un aire entre triste y melancólico me embriaga

Dudo de todo, y no con la certeza de Descartes

en su lugar, la irremediable nostalgia

saber que toda certeza, por más que se busque, se diluye.

PB.

A tu memoria…

Cada seis meses te recuerdo sin decir tu nombre; sin siquiera pronunciar quien eres, eres el centro de un diálogo con unos cuantos estudiantes.

Analizo, una vez más, dos meses y medio de nuestras vidas… quizás para no olvidarlos, para no olvidarte y no olvidarnos en el transcurrir del tiempo. Porque puede repetirse y prefiero tener una guía a mi lado si las coincidencias vuelven…

Quizás también es mi forma de rendirte un pequeño homenaje, a los momentos compartidos, a los momentos de distancia, a las frases celebres que permanecen en mi hablar cotidiano, a la sonrisa en ese cuarto de vidrio que llevo siempre en mi…

A tu memoria… esta conversación que cada seis meses tengo con tantos más, contigo abue, y conmigo misma.

Un abrazo y mi mejor sonrisa… desde acá…

PB.

Ya alguna vez me dijeron que el problema era que mi cabeza pensaba ‘en bloques’ que se siguen entre sí a una velocidad muy alta… ¿será que sí? A veces hay tantas respuestas que de momento se me ocurren a una pregunta simple, que son como escenarios que se dibujan ante ti… y al final la respuesta es tan simple como un ’sí’ o un ‘no’.

Últimamente he repelado un poco, sólo un poco. No sé si por prudencia, autoengaño o por buena educación, el silencio siempre encuentra su mejor respuesta. Supongo (ahí es donde quizás entra el autoengaño) que al final creo que las cosas podrían llegar a mejorar (un profesor diría que soy una mujer de hace dos o tres siglos… tal vez sí).

No puedo decir que esté enojada…enojada no, quizás sí molesta… seguro, muuuy cansada; el estado-de-excepción-mutante ha permanecido mucho tiempo ya en mi y creo que ya me psea. Como todo disfraz, termina por convertirse en harapos que te recuerdan una y otra vez que engrane te toca ser dentro de una gran maquinaria. Recuerdo una conversación en un aeropuerto a un par de horas de aquí, en donde alguien me decía ‘finalmente, sólo somos obreros…’ Quizás es eso lo que me tiene a disgusto, esa visión de ‘úsese y tírese’ porque de ser activos valiosos parece que no pasamos a ser personas valiosas.

Hay una moneda al aire, es cierto… y mientras gira (apostando siempre a ganar, por supuesto), trato de escuchar las sabias palabras de quien me ha guiado en todo este tiempo… es mejor ocuparse de lo que está en mis manos… tantas y tantas palabras… y dejar que las cosas fluyan.

Paciencia, divina paciencia; sólo que eso no venìa en el software de inicio ¿cierto?

PB.

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